Manu Pisa

Manu Pisa

No es la segunda, ni la tercera generación de cocineros, no tiene ningún antepasado ni ningún familiar que trabajase entre fogones, ni mucho menos que fuera un genio de las cacerolas como él lo es.

Su oficio es vocacional, conozco muchos cocineros, pero ninguno que viva tan apasionadamente la gastronomía como él la vive. Si el día tiene 24 horas, le dedica más de 12 horas a su pasión, que es la cocina.

Manu Pisa

Es tan exigente que nunca acaba de estar contento con ninguno de los platos que elabora. Muchas veces al terminar el servicio, le pregunto “¿Qué tal, cómo ha ido?” Y su contestación siempre es la misma: “Podría haber salido mejor“. A continuación preguntas en sala y los comentarios de los clientes son totalmente opuestos, todos están más que satisfechos.

Sus principios no son muy diferentes al del resto de sus compañeros, empezó ayudando a su madre en la cocina. Cuando tuvo la edad, se fue a Castellón a estudiar Hostelería, trabajó en varios restaurantes afamados y alguna cadena hostelera de nombre. En el 2000 se incorporó a capitanear la cocina de Tentadero La Paz, dándole un vuelco vertiginoso al restaurante y dándole a la cocina el valor que se merece.

Manu Pisa

En sus días libres le gusta comer en  otros restaurantes, que siempre le puedan aportar algo, sobre todo le apasiona la gastronomía de otros países y otras culturas, es un investigador nato.

Otra de sus aficiones es cocinar junto a sus amigos cocineros y sus amigos aficionados, donde tanto unos como otros siempre suman.

También le gusta cuidarse tanto en la alimentación por supuesto, como con el deporte.

De carácter introvertido, ese es uno de los motivos por los que todos saben que existe, pero muy pocos le conocen personalmente.

Amigo de sus amigos y un gran padre que inculca el valor de la buena cocina a sus dos tesoros.

En el momento le salieron los primeros dientes a sus hijas, ya se las llevaba a restaurantes de estrella Michelin y otros que no lo son de estrella reconocida, pero que trabajan en la misma línea.

Como no podía ser de otra forma se casó con una cocinera, hubiese sido imposible que se hubiese podido dedicar a otro oficio su pareja, ya que no sale de la cocina. Se la encontró en un stage que hizo en una escuela de hostelería de Francia.

Siempre está al día visitando congresos, ferias, cursos y todo lo que tenga que ver con la cocina.

Por ese mismo motivo sus platos crecen y evolucionan al mismo tiempo que él.

Lo único que no le gusta de la cocina son los concursos televisivos, donde según él, no se da la imagen real de la hostelería. Lo pintan todo de color de rosa y aunque es un trabajo muy gratificante, también es verdad que es un trabajo muy estresante donde a veces el cliente no entiende que un plato recién elaborado necesita su tiempo, como él dice cuando algún camarero le reclama antes de hora un plato el siempre contesta:

Yo no abro latas, yo cocino y cada plato tiene su tiempo de cocinado.

En estos programas televisivos tampoco se habla de lo difícil que se hace la conciliación familiar, tan complicada cuando más fiesta es, más trabajo.

Pero tampoco se le puede pedir que sea perfecto a un trabajo tan gratificante, que te dediques hacer feliz a los demás alrededor de la buena mesa.

Si algún día os apetece conocerlo, Manu Pisa siempre tiene las puertas abiertas de su cocina para todos aquellos que tengan interés en este maravilloso mundo de la gastronomía.

Si decidís entrar a verlo en acción no os preocupéis si no habla mucho, no es por vosotros es simplemente  por su carácter introvertido.

Manu Pisa

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